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El protagonismo de los feminismos en el mundo expresa las desigualdades de género y también de clase, y podemos verlos al interior de los debates de las mujeres trabajadoras. Una larga historia une las reivindicaciones de las obreras por sus derechos con las mujeres feministas.

Historias de luchas, donde la pelea contra la opresión capitalista está ligada al mismo tiempo con la doble explotación de las mujeres y la forma en que el patriarcado se impone sobre nosotras y nuestros cuerpos.

La vida en democracia hace inadmisibles hechos como los que se produjeron en la movilización opositora del día de ayer, cuando se arrojaron en la Plaza de Mayo bolsas que simulaban cadáveres con los nombres de dirigentes sociales y políticos o alusiones a sus familiares e incluso de referentes mundiales de la defensa de los Derechos Humanos como las Abuelas de Plaza de Mayo.

Desde 2016 hasta 2019 el gobierno de derecha del macrismo cercenó una de las conquistas trascendentales  de las y los trabajadores de la educación: la Paritaria Nacional Docente.

Esta conquista fue consecuencia de las luchas históricas de la Marcha Blanca del 88, la Carpa Blanca del 97 al 99 y, ya en el macrismo, en el 2017, para volver a conseguirla, la Escuela Pública Itinerante frente al Congreso Nacional –donde fuimos reprimidos– y la instalación de la Escuela Itinerante en las provincias del país.

Allá por el comienzo de esta era, en los lejanos primeros meses de 2020, muchos filósofos y pensadores discutían sobre los efectos que la pandemia traería en nuestros modos de percepción y organización como sociedad. ¿Saldríamos mejores o peores de todo esto? Aunque estemos en medio del río, ya se vislumbra que esta crisis sanitaria global podrá hacer más nítidos los contornos de las desigualdades que ya existían, podrá poner en evidencia las irracionalidades que más de cuarenta años de neoliberalismo instalaron como sentido común, pero para revertirlas hará falta algo más que un virus.

Durante el mes de enero los medios de comunicación hegemónicos se ocuparon de instalar un debate sobre la vuelta a la presencialidad en las escuelas para el año 2021. Lo hicieron apelando a falsas dicotomías y a información carente de toda rigurosidad.

Instalada la discusión, también apelaron a reproducir los ataques de ex funcionarios de la gestión macrista, quienes se sumaron con las ya conocidas agresiones y difamaciones hacia la docencia y Sindicatos de trabajadores/as de la educación, especialmente contra CTERA.

Lo decidió el Consejo Federal de Educación en el marco de la pandemia.

El ministro Trotta encabezó la asamblea del Consejo donde participaron todos los ministros de Educación del país, gremios docentes y rectores universitarios. Se decidió también realizar una encuesta nacional para evaluar la respuesta del sistema educativo en la pandemia de coronavirus.

Tampoco habrá cargos por mora ni despidos de personal.

El Ministerio de Educación difundió una serie de recomendaciones consensuadas con las asociaciones que agrupan a las instituciones educativas privadas.